16 DE DICIEMBRE, 2025
Estratega en seguridad psicológica y salud mental ocupacional
Como líderes de RRHH o dueños de empresas, frecuentemente nos encontramos ante términos que parecen significar lo mismo: bienestar, salud mental, felicidad laboral, resiliencia, salud mental, etc., etc. Sin embargo, en la práctica, distinguir estos conceptos es el primer paso para que una estrategia de cultura y gestión de talento no se quede solo en buenas intenciones.
Y no me refiero solo a una falla en el clima organizacional; hablo de un impacto directo en la eficiencia operativa, la gestión de riesgos legales, la viabilidad financiera de la empresa, etc. Para aportar claridad y enfoque a esa estrategia, es importante segmentar las intervenciones por su nivel de impacto y responsabilidad:
Revisemos cada concepto:
El wellness se centra en el estilo de vida y la capacidad del colaborador para gestionar su propia salud. Es, por definición, una mirada individualista al bienestar (Maliqueo, 2025). Son prácticas que ocurren directamente en el colaborador como programas de nutrición, pausas activas o herramientas de mindfulness, y son consideradas como una solución complementaria. Como señala BHSF (2025), el wellness actúa como un "paraguas" que protege al individuo momentáneamente, pero no tiene la facultad de modificar las condiciones del entorno o la "tormenta" que hay dentro de la empresa.
Aquí salimos de la esfera individual para entrar en la dinámica de las interacciones. La seguridad psicológica no es un estado mental interno, sino una creencia compartida por los miembros de un equipo (Edmondson, 1999). Es el contexto de interacción. Es la confianza de que uno puede hablar, preguntar o admitir errores sin temor a consecuencias negativas para su imagen o carrera (Haswell, 2024). Se considera el pilar del alto rendimiento. Hinchado (2025) la define como el "sistema operativo" de la excelencia ; sin ella, el conocimiento se queda estancado y la innovación se ve limitada por el silencio defensivo. Y por último:
A diferencia de los anteriores, la salud mental ocupacional en México es una obligación institucional y legal. Su enfoque es la prevención de riesgos psicosociales. Se vincula con la identificación y prevención de Factores de Riesgo Psicosocial bajo la NOM-035. Su objetivo es prevenir condiciones como el estrés crónico, el agotamiento profesional y la ansiedad derivados de jornadas excesivas o liderazgos inadecuados (Buk México, 2025). Asimismo, se fundamenta en la responsabilidad de evitar condiciones laborales que vulneren la integridad psíquica del trabajador (Edenred, 2025).
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Estas tres dimensiones deben coexistir para ser efectivas. Un entorno con seguridad psicológica (cultura) permite que los empleados comuniquen sus necesidades de salud mental (prevención) y utilicen los recursos de wellness (promoción) de manera genuina.
Sin embargo, si la empresa carece de seguridad psicológica, los programas de wellness no tendrán el impacto esperado en los empleados. Es difícil enfocarse en una práctica de bienestar cuando el entorno percibe el error como una debilidad en lugar de una oportunidad de aprendizaje.
La seguridad psicológica es el terreno fértil sobre el cual cualquier iniciativa de salud puede prosperar. Una organización puede ofrecer los mejores beneficios de bienestar, pero si el sistema es psicológicamente inseguro, el miedo anulará cualquier intento de generar un bienestar real (Gibson, 2025).