10 DE FEBRERO, 2026
Estratega en seguridad psicológica y salud mental ocupacional
Imagina por un momento que estás en una reunión. Alguien propone una idea que sabes que tiene errores importantes. Tienes la información que podría evitar que el proyecto tenga un error costoso. Pero... decides quedarte callado o callada.
¿Por qué?
Porque no estás segura de cómo reaccionará tu líder. Porque no quieres parecer negativa. Porque la última vez que alguien cuestionó algo, el ambiente se volvió tenso.
Este silencio le cuesta millones a las empresas.
La seguridad psicológica no se trata de crear espacios cómodos donde todos se sientan bien todo el tiempo. No es sobre ser amables o evitar conflictos.
Es sobre crear las condiciones donde tu equipo puede ser sincero, asumir riesgos y admitir errores sin miedo a consecuencias negativas.
Amy Edmondson, profesora de Harvard Business School, descubrió en 1999 (mientras estudiaba a diferentes equipos de médicos en hospitales) que los mejores equipos no cometían menos errores, sino que reportaban ¡más errores!. ¿Por qué? Porque tenían la confianza para hablar de ellos, aprender y evitar que se repitieran.
¡Esa es la diferencia entre un equipo que sobrevive y uno que innova!.
En mi experiencia he visto un patrón constante:
La mayoría de los líderes cree que su equipo se siente seguro para expresarse. La mayoría de los equipos no lo cree.
¿Por qué existe esta brecha?. Porque la seguridad psicológica aún no es lo común en la mayoría de las empresas. Y eso es precisamente lo que la convierte en una ventaja competitiva para quienes logran construirla.
Cuando tu equipo guarda silencio sobre problemas, cuando evitan admitir que no saben algo, cuando ocultan errores... el costo no se ve en el momento, pero se acumula en forma de: